
Una anécdota de Conan Doyle

Las puertas de los sueños

¡Te admiro! Por tu amor al navegante y por las antiguas canciones apasionadas de barbarie. Las prisiones de Babilonia son sombrías, pero sabemos bien que en lo profundo del corazón se ocultan prisioneros los deseos del harem. ¿Hablabas también de Istubar? ¿Te consternaba pensar que el pasado y el futuro le pertenecieran?
Otras vidas, otras suertes de perseguidores y perseguidos repiten incansablemente esta cruel ironía.
El corazón de la piedra

Aquellas noches vacías, nada le quedaba. Pero aun así sabía que en las estrellas había un padre que lo guiaba y lo protegía. Y fue su sombra la que vagó eterna hasta al fin encontrarlo. Entonces apretó los ojos y prometió no derramar ni una lágrima porque su destino era ser fuerte. Y así juró nunca olvidar y estar siempre de parte de los que sufren. Y se acercó a la piedra que prometía el fracaso y la burla, pero su deseo fue más fuerte.Desde lo hondo una llama le precedió con bendiciones hacia la roca y tembló el universo. Tembló y lloró.
La espada de la realidad sagrada y del tiempo había escogido nuevamente a un amo. Y se hizo la grieta y se elevó hacia los cielos. Desde aquel día, el niño supo que jamás volverá a ser lo mismo.
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